Un poco de historia
LOS PRIMEROS PASOS DE IHE
En octubre de 2003, el Consejo de la Asociación Española de Historia Económica, en una reunión celebrada en Barcelona, acordó, a propuesta de Francisco Comín Comín, Secretario de la misma entonces, someter a la consideración de los socios el proyecto de creación de la revista Investigaciones de Historia Económica. El resultado de la correspondiente votación, celebrada a comienzos de 2004, arrojó una nítida mayoría de los partidarios de poner en marcha tal iniciativa. Cuando se adoptaron estas decisiones, la AEHE llevaba más de dos décadas de funcionamiento regular, había organizado ya siete congresos y constituía, en el ámbito europeo, una de las asociaciones nacionales de historiadores económicos de mayor tamaño y actividad. La inexistencia de la revista de la AEHE se había convertido en una importante laguna en las actividades de dicha institución. Además, como el papel de las revistas en la valoración de la labor investigadora individual y colectiva había venido cobrando, una creciente importancia en los últimos años, no puede sorprender que la constitución de una publicación periódica generalista de carácter institucional haya tenido un alto grado de aceptación entre los socios de la AEHE.
En la citada reunión de octubre de 2003, el Consejo de la AEHE, a reserva del refrendo del proyecto por parte de los socios, aprobó los estatutos de IHE y nombró primer director de la revista a Enrique Llopis Agelán. El Consejo de Redacción se formó en la primavera de 2004 y el número 1 de IHE apareció a finales de ese mismo año.
Con IHE nos propusimos desarrollar una actividad natural de la AEHE, incrementar el patrimonio inmaterial de ésta y ofrecer un servicio a sus socios, pero consideramos que todos esos objetivos tenían que ser compatibles con la aspiración de convertir a IHE en una revista de alta calidad que fuese reconocida como una de las revistas de referencia en el ámbito de las publicaciones periódicas de Historia Económica.
Investigaciones de Historia Económica fue concebida como una revista generalista abierta a todo trabajo de calidad, al margen del período histórico y de la temática objetos de estudio, a todas las corrientes historiográficas y a todos los planteamientos metodológicos. Estábamos convencidos de que el interés, el rigor y la máxima calidad pueden hallarse en artículos de escuelas y modos analíticos muy diversos: desde los trabajos de Historia Económica cercanos a la Historia Social hasta las monografías cuantitativas que utilizan las herramientas estadísticas y econométricas más sofisticadas.
Lógicamente, el pilar fundamental de la revista tenía que estar integrado por investigaciones de los historiadores económicos españoles, pero IHE aspiró, desde sus inicios, a recibir, evaluar y, en su caso, publicar el mayor número posible de artículos de calidad de Historia Económica Internacional. Y ello por dos razones: en primer lugar, porque la Historia Económica española forma parte de la europea, de la mediterránea, de la atlántica y, por supuesto, también de la mundial; y en segundo lugar, porque sin apertura exterior y sin competencia no puede aspirarse a elaborar una revista de elevada calidad. Ahora bien, no buscamos artículos firmados por colegas extranjeros a cualquier precio: estamos fundamentalmente interesados en la alta calidad.
Aunque nos interesaban todos los trabajos de calidad, consideramos que la revista debía realizar un esfuerzo especial para atraer artículos que versasen sobre países o áreas del planeta que hubiesen tenido o tuviesen características medioambientales y/o instituciones parecidas a las españolas. El hecho de España haya compartido y comparta algunos de tales rasgos con Europa meridional e Hispanoamérica entraña que muchas comparaciones con estas regiones sean especialmente pertinentes y que el abanico de temas y problemas de interés común tenga una notable amplitud. En cuanto a las relaciones con los historiadores económicos hispanoamericanos, difícilmente puede exagerarse la trascendencia que tiene compartir una misma lengua que, además, está adquiriendo un creciente relieve en el mundo. De ahí que pronto incorporásemos al Consejo de Redacción a dos prestigiosos colegas hispanoamericanos, Aurora Gómez Galvarriato y María Inés Barbero.
Los esfuerzos fundamentales de la dirección y del Consejo de Redacción se concentraron en ofrecer la máxima calidad editorial, en dar a conocer la revista y en conseguir suscripciones institucionales en el extranjero y en la búsqueda de buenos originales, tanto en España como fuera de ella, sobre todo en Hispanoamérica. En lo concerniente a la calidad editorial, querríamos destacar: la agilidad del proceso de evaluación, la garantía que para los autores entraña el hecho de que los artículos sean examinados por tres evaluadores externos y por uno interno y que las decisiones de rechazo o aceptación definitiva sean tomadas por el Consejo de Redacción; la regularidad de las reuniones semestrales del Consejo de Redacción; el extremo cuidado en la edición de los artículos; la extensa sección de reseñas; y la aparición puntual de todos los números de la revista.
La puesta en marcha de una revista científica exige afrontar numerosos y arduos problemas. Afortunadamente, muchas personas e instituciones colaboraron con la Dirección para resolver tales escollos. Quisiéramos dejar un breve testimonio de nuestra gratitud a todas ellas. A quienes remitieron originales a IHE, sobre todo a los que lo hicieron antes de que la revista hubiese cumplido su primer año; a los evaluadores externos, que casi siempre cumplieron magníficamente con su cometido; a las dos estupendas secretarias que tuvo la revista desde su fundación hasta finales de 2008, primero Elvira Borja y después Esther Escriche; a Francisco Carvajal, que realizó una excelente labor de maquetación y distribución; a los miembros del Consejo de Redacción, que se implicaron completamente en la gestión y en la toma de decisiones; a las Asociaciones Argentina y Mexicana de Historia Económica, que en todo momento facilitaron la comunicación de IHE con sus asociados; a todos los miembros que pertenecieron al Consejo de la AEHE entre 2003 y 2008, quienes apoyaron constante y firmemente a la revista, secundaron nuestras iniciativas y otorgaron plena libertad de acción a la Dirección de IHE. Francisco Comín Comín merece un reconocimiento especial: su impulso fue crucial para la creación y la consolidación de la revista.
Los mandatos del equipo directivo son de tres años. A finales de 2006, el Consejo de la Asociación pidió a la Dirección de IHE que siguiese gestionando la revista otro trienio. Accedimos, pero explicitamos que no completaríamos el segundo mandato. De ahí que en el otoño de 2008, tras la publicación del número 12 de la revista, el Consejo de la Asociación procediese a elegir a un nuevo Director de IHE.
Para nosotros fue un honor y un placer participar en el nacimiento y en los primeros pasos de la revista.
Enrique Llopis José Antonio Sebastián Adoración Álvaro
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